La directora colimense, Roxana Anaya cuenta cómo su documental, se asoma a un microuniverso, donde ex vedettes se reencuentran con la gloria de su pasado y el olvido del presente. “No quería hacer un retrato de la época, sino un documental de la época según las personas. Hay muy poco registro visual de ese tiempo. Es la añoranza por una tiempo prodigioso, utópico pero que se arrebató de golpe. Un sueño de amor eterno…”.
