El guion de Paula Markovitch le otorga matices a su protagonista. El carácter directo de la niña toma otra dimensión fuera del “hogar”. Elisa pasa sus tardes con Miguel (Imanol), su despistado vecino de 8 años. En la azotea del edificio, ella se permite expresar sus preocupaciones, prejuicios y sugerencias. Miguel escucha atento, siempre fascinado, incluso cuando sus opiniones no coinciden.
