La experiencia erótica de #SiempreSí con George X.

Por Silvia Cupich.

Machismo, sexo, conflicto provincia-capital, más sexo, estereotipos gay, penes en pantalla, desertores de la sala, erotismo en su máxima expresión, traición y el inicio de una historia de amor; así nos recibe el Colectivo Feral encabezado por George X con la cinta Siempre Sí del chileno Alberto Fuguet, seleccionada en el BAFICI y el Festival MIX México en 2019.

Con referencias literarias de El vampiro de la Colonia Roma de  Luis Zapata Quiroz (1979), la película tiene la intención de provocar a través del erotismo masculino de Héctor (Gerardo Torres), un joven de Hermosillo que viene a la Ciudad de México a posar desnudo en una sesión fotográfica. En el transcurso de un fin de semana, lo acompañaremos por sitios icónicos de encuentros gay como los Baños Finisterre para tener encuentros de sexo casual que desafían prejuicios e inhibiciones hasta lugares insospechados que resultan en el rompimiento de las tradicionales narrativas queer trágicas. Fuguet desmenuza el morbo hasta llegar al deseo sexual atreviéndose a distanciarse, sin concesiones, con el estereotipo del acto sexual homoerótico frente a la represión y censura que prevalecen en un país conservador y religioso.

En #SIEMPRESÍ se da continuamente una primera provocación a cada encuentro que el protagonista vive que está sustentada en una puesta en escena en donde se enfrenta lo erótico y lo explícito con lo pornográfico. “En México el ver un pene impacta e incomoda mucho más que ver cadáveres y sangre a toda hora… y algo tan natural tan normal como el cuerpo desnudo se censura como algo prohibido”, comentó el fotógrafo George X.

En cuanto al concepto artístico, la relación que hay entre los sitios emblemáticos gay y los sitios turísticos y gastronómicos de la Ciudad, completan el ciclo de placer en el fin de semana de Héctor en la estimulante Ciudad de México, “El falo de Latinoamérica”, donde el sexo, la comida y la libertad nos logran sumergir en la oscuridad sonora y cachonda del deseo físico más allá de la excitación sexual en la sala de cine. Lo natural y lo cotidiano de este deseo se encarna en un personaje que con sombrero en mano se anima a decir siempre que sí a la experiencia libre y erótica que la Ciudad le ofrece.

Durante el conversatorio moderado por nuestro colaborador Antonio Ruíz en el Cine Villa Olímpica en el que participaron el fotógrafo George X (Jorge Ramos), fundador del Colectivo Feral y el protagonista de la película Gerardo Torres, se escucharon los elogios de un público curioso y preguntas respecto a la producción y a la dirección del proyecto: la forma en que el director ideó la película, la libertad con la que trabajó con el Colectivo Feral y su interés por la obra de Luis Zapata. Así como la convocatoria lanzada por el Colectivo para encontrar al elenco de la película y que encontró a su protagonista, el politólogo Gerardo Torres. “Para mí aceptar este proyecto tuvo que ver con la idea de defender la importancia que tiene la libertad en la esfera sexual. El poder ejercer de manera responsable y personal algo tan natural como es el sexo”, comentó.

El conversatorio logró convertirse en una lluvia de propuestas por parte del público, en el que se propuso realizar una nueva aproximación desde el erotismo y la libertad sexual de la perspectiva de las mujeres, la representación de cuerpos disidentes y la diversidad de estilos de vida y relaciones de pareja en el Colectivo LGBTQ*. Al respecto el público propuso añadir a la propuesta de Siempre Sí, problemáticas como, la violencia, la discriminación, las adicciones y el machismo al interior de la comunidad.

Se trató de una oportunidad para compartir retroalimentaciones y reflexiones personales frente a nuevas narrativas queer que suman al amplio espectro con el que pensamos y definimos al colectivo LGBTQ*. Mientras Héctor disfruta de su sexualidad, un fragmento del libro de Luis Zapata aparece en pantalla: “…Me di cuenta…de que la vida vale únicamente por los placeres que te puede dar, que todo lo demás son pendejadas  y que si uno no es feliz es por pendejo…”. La frase no necesariamente va en un sentido estricto del hedonismo, sino a una invitación a poder disfrutar sin culpas de los placeres naturales del sexo, como una oportunidad de ser felices aunque sea por lo que dure el acto libre de la sexualidad consensuada.

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