Fría Culpa de Paula Aguilar: Premio a la apuesta CUÓRUM 2019

Por: Jenniffer Córdova. Fotos: José Gudiño.

Fría Culpa cortometraje de la mexiquense Paula Aguilar, ganadora del Premio a la Apuesta de Cuórum Morelia, es una denuncia contundente a la violencia de género y a lo que sucede después: el escarnio moral de los medios de comunicación que convierten a la víctima en culpable.

La violencia de género en México es insostenible. Tan solo algunas semanas atrás luego del asesinato de la niña Fátima, se realizó el #8M, una manifestación enérgica que convocó a miles de mujeres a las calles para exigir justicia frente al número alarmante de feminicidios que se viven en el país. Mujeres exigiendo el derecho a decidir sobre su cuerpo y una nueva narrativa de género que no solo las incluya sino que las haga estar al frente de decisiones que aseguren el pleno goce de sus garantías y libertades.

Paula Aguilar, directora y guionista mexiquense, decidió contar en su cortometraje Fría Culpa la historia de Álex (Valeria Figueroa), una chica que a través de actividades aparentemente cotidianas se ve expuesta por la inseguridad de una ciudad en donde peligra constantemente. Lo que es de llamar la atención es la realidad de muchas mujeres convertida en ficción a través de la visión de una cineasta sobre la violencia de género y de hacernos sentir la fría culpa con la que muchas mujeres son incriminadas por el simple hecho de existir.

En conversación con Jenniffer Córdova, miembro del Comité de Selección de Cuórum Morelia, la también productora habla de cómo surgió este proyecto y de la pertinencia que tiene el mensaje contundente del cortometraje en un momento crítico que exige justicia a las miles de niñas y mujeres que pasan de ser víctimas a ser culpables. Un recorrido cercano a sus inquietudes en las que contar historias protagonizadas por mujeres, se vuelve el punto de partida.

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Ahora que he visto tus cortometrajes, he visto algo consecuente como el hecho de que las mujeres son las protagonistas de tus historias. ¿Por qué? 

Creo que es porque las entiendo. En mi caso, a un hombre lo vería desde mi punto de vista como mujer. En cambio yo puedo empatizar con lo que siente una mujer. En Fría Culpa hay un momento en el que Alex (Valeria Figueroa) se quita el brassier y se le ven las marcas que le deja. El editor me preguntó por qué dejaríamos esa escena. Le dije que para muchas de nosotras es un alivio podérnoslo quitar. Esto lo pude mostrar porque soy mujer. Hay hombres que han escrito muy bien a las mujeres y que las han dirigido muy bien. A mí me gusta estar segura de lo que hablo como mujer –o de lo que hablo con los hombres– pero desde mi perspectiva de mujer.

Ser mujer es desafiar la realidad. Es un acto de rebeldía”, Paula Aguilar.

¿Qué es ser mujer para  ti? 

Es revolucionario pero también significa romper las reglas. Todo lo han escrito los hombres. El ser mujer va en contra de todo lo que ellos conocen. Ellos no conocen lo que es sangrar todos los meses, lo que es el dolor, los miedos con los que nosotras crecemos todo el tiempo. Las luchas. Nosotras hemos tenido que pelear por nuestros derechos. Ser mujer es desafiar la realidad. Es un acto de rebeldía. 

¿Dirías que existe una mirada del ser mujer a la hora de dirigir? 

Yo creo que sí. Lo notas viendo películas dirigidas por mujeres. En Aves de presa (dir. Cathy Jan, 2020) hay ciertos detalles que solamente una mujer puede reconocer como en la escena donde “bolsean” a Harley Quinn (Margot Robbie) y entre las cosas que hay en su bolsa hay un tampón… Sí existe esa mirada femenina en el cine y se nota en cómo los personajes son retratados y en cómo sus sentimientos son reflejados. Es como sentirte en casa, entendida y representada más que nada. 

¿Pensarías que las mujeres han sido tergiversadas por el cine a lo largo de la historia por los hombres?

El director y su contacto con las mujeres es muy importante. A lo mejor nos han plasmado como nos ha escrito la historia y no desde un ámbito propiamente de mujeres. Nos han representado como mujeres que lloran, que se enamoran, que tienen hijos, creo que de formas muy básicas cuando hay capas más profundas. En los años cuarenta y cincuenta la mujer tenía que ser bonita, ser la madre, la amante, eran roles muy genéricos. Luego con el film noir se empezaron a romper con ciertos estigmas como el de la mujer que solo servía para tener hijos. Eran pocos los personajes de mujeres que de verdad desafiaran lo que significaba serlo. Un ejemplo es Scarlett O’ Hara en Lo que el viento se llevó (1939), es un personaje que sí puede luchar y ser algo más que enamorarse y tener hijos. A partir de los años sesenta y setenta es que con la liberación femenina, se da una revolución sexual que pudo explorar más a las mujeres en su humanidad.

¿Estas características se las imprimes a tus protagonistas?

Va en una forma introspectiva, en un modo de cómo ellas descubren la vida y cómo deciden tomar las riendas. Fría Culpa tiene un tema que se distancia más por su final pero los demás cortos van al tema de una mujer siendo autónoma. Me gusta utilizar el personaje de la femme fatale porque no es el arquetipo común y puede tomar decisiones sobre quién vive o quién muere. 

“La historia no solo queda en el crimen que sufre la víctima sino en lo que se dirá después de eso”. 

El contexto mexicano, somos un país con 11 feminicidios diarios, una violación cada 6 minutos. ¿Cómo leer Fría Culpa en estos momentos?

Ahora más que nunca todas tenemos que buscar una forma de alzar la voz, sea como sea, pintando las paredes del Palacio Nacional, haciendo cortometrajes, películas, ilustraciones, que envien un mensaje que incomode, impacte y nos concientice. Me gustaría decir que el corto tiene un lugar importante en este movimiento. Que abre la conversación de la tragedia que se está viviendo. Que duele pero que también motive a a la sororidad entre nosotras.

¿Lo realizaste buscando generar una acción afirmativa?

Fue durante un movimiento en Twitter a finales de 2017, cuando una chica creó el hashtag #SiMeMatan al que muchas amigas mías se unieron. Era preguntarnos qué dirían de nosotras si nos matan: ¿Que salíamos con muchos hombres? ¿Que usábamos Tinder? ¿Que salíamos vestidas de cierta manera? Cuando me puse a pensar en esto, me cambió el chip. A las mujeres siempre nos van a buscar echar la culpa. Fría Culpa lo hice con ese propósito, para demostrar cómo hablan de nosotras que siendo las víctimas acabamos siendo las culpables para que no se haga justicia y se sigan matando mujeres. Este corto es una protesta pero también es la representación de cómo nos plasman. Cuando lo editamos, quise que se quedara la viñeta del locutor hablando en la radio de cómo iba vestida la protagonista cuando la asesinaron. La historia no solo queda en el crimen que sufre la víctima sino en lo que se dirá después de eso. 

A mí me hubiera encantado tener a más mujeres en ese proyecto. Lo importante es tener sentido de equipo, que se sienta como una familia”. 

¿Cómo has ido conformando a tus equipos?

En mi corto de titulación, La noche que me quieras (2014) y en Vindicta (2016), fueron equipos muy balanceados de hombres y mujeres. Soy de la idea que si eres bueno lo puedes hacer. Fría culpa nació de un proyecto en un grupo de amigos con los que coincidimos en otros proyectos. Teníamos ganas de hacer algo juntos. En una plática con el fotógrafo hablamos de la situación de las mujeres y propusimos hacer algo sobre ello. Fue más que nada un tema de accesibilidad y de ganas de hacer las cosas. A mí me hubiera encantado tener a más mujeres en ese proyecto. Lo importante es tener sentido de equipo, que se sienta como una familia. 

¿Para qué hacer cine en estos días? 

El cine nos recuerda que estamos vivos. El arte en general. Los momentos que te da el cine en la sala oscura te hacen recordar que puedes sentir. Hago cine para recordarle a la gente que está viva. Para recuperar sentimientos olvidados, para empoderar y dar un mensaje que nos haga reflexionar. 

¿Cómo ves el panorama para las mujeres en el cine y en México? 

En México tenemos la fortuna de que las mujeres podemos tener un trabajo por ser profesionales. No son muchas las que sobresalen pero no está tan peleado como en otros lados. Tenemos grandes películas dirigidas por mujeres aquí en México. A nivel mundial el cambio es más notorio. Ya se ven más películas dirigidas por mujeres y se les da más reconocimiento. Hay más interés en la gente. Hay más apertura por ver cine hecho por mujeres tanto en el presente pero también en el pasado. La muerte de Agnès Varda (1928-2019) por ejemplo, hizo que volviéramos a reconocer su contribuciones. Todavía hay mucho camino por recorrer. 

¿A qué retos se siguen enfrentando las mujeres?

Al hecho de que si se nos da la oportunidad de hacer algo muy grande seremos juzgadas. Siempre va a estar quién diga que un hombre lo puede hacer mejor. Sobre todo en su manera de plasmar a las mujeres. Un ejemplo puede ser La Mujer Maravilla (dir. Patty Jenkins, 2017) y la decisión de la directora de no hipersexualizar al personaje. Similar pasó con Mujercitas (dir. Greta Gerwig, 2019), mucha gente dijo no entender lo “no lineal” y la propuesta de colores de la película. Creo que si lo hubiera hecho Martin Scorsese hubiera sido apreciado de otra manera. Pienso que como fue dirigida por una mujer se presta a ser más cuestionada. 

“Es un cine solidario. Siento que así es el cine hecho por mujeres. Así sea el cine que nos empodere como el que nos despierte en un abrazo de sororidad”. 

Fría Culpa obtuvo el Premio de la Apuesta de Cuórum Morelia. ¿Cómo te sentiste? 

Fue muy emocionante después de las palabras que dijo Majo Staffolani (miembro del Jurado). Habló de la injusticia que vivimos muchas mujeres día a día, lo difícil que es ser mujer, las matanzas. La falta de derechos que tenemos. Un mensaje muy poderoso sobre las situaciones por las que estamos pasando las mujeres como no poder decidir sobre nuestro cuerpo y desde el hecho también de que nos quitan la vida. 

¿Crees que es el momento de hacer un cine que hable de nosotras? 

Es algo muy personal. Este cine se hace a través de una mirada de mujer y nos debe hacer sentir representadas como hermanas. Es como llegar a tu casa en un día frío y tomarte un caldo caliente. Es un cine solidario. Siento que así es el cine hecho por mujeres. Así sea el cine que nos empodere como el que nos despierte en un abrazo de sororidad. 

¿Qué les dirías a las realizadoras que quieran entrar a estos proyectos no solo con perspectiva de género sino a las mujeres que quieren hacer cine?

Que no se rindan. Es difícil encontrar a la gente con la cual poderse sentir cómoda trabajando, que compartan la misma visión y que al mismo tiempo la enriquezcan. Eso nos pasa a todos los realizadores. Pero se acaba encontrando la familia de que te apoya y te siguen en el camino. Hay que seguir esa inquietud por contar una historia. Me da mucha tristeza ver amigas dejando morir su talento cuando tienen una voz auténtica. Es un medio muy difícil para poder hacer que los cortos salgan a la luz y se puedan realizar. Fría Culpa costó dos mil pesos. Mi corto más caro fue La noche que me quieras porque fue mi tesis. Nadie nace aprendiendo, hay que practicar, aprender y vivir para crear. Nos hacen falta historias que nos representen, que igualen el número. Se siente muy bonito ver el nombre de una mujer en los créditos. Saber que nos hemos entendido y que nos reconocemos a través del cine. 

¿Qué seguirá en tu carrera? 

Estoy desarrollando dos cortometrajes y un largometraje. Uno es un cortometraje musical sobre la depresión, donde solo hay baile. Es sobre algo que viví. El largometraje es sobre la vida de Lupe Vélez, una actriz mexicana que tuvo mucho renombre en Estados Unidos. 

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Paula Aguilar continuará está exploración sobre un cine hecho desde la perspectiva del ser mujer y en un contexto en donde se vuelve importante evidenciar problemáticas y exigir cambios para ser realmente una sociedad igualitaria y armónica. Desde el impulso creativo que tiene por contar realidades llevadas a la ficción, está aportando una mirada personal de lo que vive como mujer, ya sea en el amor o en la discusión de su propia representación en los medios de comunicación. Será interesante seguir el trabajo de una creadora al pendiente de las problemáticas del género y de cambiar el punto de vista a uno propio, conformado de ideas, pulsos y sentimientos de mujer que reconozca y en donde se reconozca.

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