“Me han llamado travesti, drag queen (…) en realidad sólo soy un ser humano, un luchador gay de México intentando mostrar lo valiente que he sido como persona a lo largo de treinta años, no soy una víctima. Soy parte de este mundo que necesita sanar y quiero ser parte de esta sanación. Voy a seguir abriendo mi alma y mi corazón porque nunca más volveré a callarme“, declaró el luchador.
