La Muestra Internacional de Cine cambió el glamour acapulqueño de los ‘50s por la difusión del cine de vanguardia nacional e internacional, reconocido por la crítica y los festivales alrededor del mundo: “El festín anual de más de veinte películas, transformó por completo el panorama de la exhibición de cine de arte en México, dejó de ser un evento social glamoroso y de elite como lo era el de Acapulco, para convertirse en el evento de mayor goce cinéfilo por excelencia“.
