Protagonizada por la primera actriz Margarita Sanz, en funciones en las que alternan Germán Bracco y Alejandro Puente, “La Golondrina”, obra del multireconocido dramaturgo catalán Guillem Clua (Smiley, 2021), continúa en cartelera en el Teatro Milán ofreciendo al espectador una de las propuestas más sensibles y a la vez conciliadora de las identidades en disputa y de las pérdidas irreparables.
En ella, Amelia (Sanz), una rígida maestra de canto, conoce a Ramón (Bracco/Puente), un joven curioso que quiere ser su alumno para interpretar una canción que para ambos tiene un sentido especial. Conforme la trama avanza, lo que parecía un encuentro casual, va develando las verdaderas causas de este encuentro entre dos generaciones a las que une la tragedia y el horror de una masacre impulsada por el odio irracional a lo diferente, en este caso hacia las 49 víctimas del bar gay Pulse de Orlando en Florida (EEUU) en 2016.
Con ello, el drama que pudo ser de desafíos interminables por ver quién de los dos personajes había perdido más, va reduciendo su distancia frente al dolor y los acerca a una experiencia compartida por la pérdida. Aprenden a expresarse a través del dolor y de la resiliencia; del dejar ir y de perdonarse así mismos. “Es una emotiva historia que nos invita a reflexionar y a cuestionarnos. ¿Qué es lo que nos hace humanos? ¿Qué define realmente nuestra humanidad?”, se pregunta el autor de la obra.
Dirigida en México por Alonso Íñiguez y producida por BH5 Studios y Óscar Uriel, las funciones de “La Golondrina” continúan hasta el 30 de junio. Una propuesta idónea para reflexionar en lo que nos duele como humanos y familias diversas, en lo importante que es compartir ese dolor común en lo humano, para abrazarlo y ser mejores personas: hijxs, padres, parejas, parientes o amigxs.
Referencias:
“La golondrina” de Guillem Clua detiene su vuelo en una sala de Nueva York

