Cada año, reflexionar sobre las películas que me han marcado se convierte en un ejercicio esencial. Este análisis es una forma de reconocer el arduo trabajo detrás del quehacer cinematográfico y de resaltar aquellas obras que dejan huella en nuestra percepción del mundo.
Mi lista también busca rescatar esas joyas cinematográficas que, frente a una limitada distribución nacional, encuentran en el espectador comprometido un puente hacia nuevas realidades y diálogos profundos desde la pantalla grande.
En este Top 10, aunque suene tentador incluir éxitos como Wicked: Parte 1 o Intensamente 2, decidí enfocarme en películas que, desde su profundidad y narrativa, ofrecen algo diferente. Eso sí, me alegra saber que estas dos grandes producciones han emocionado y conectado con personas de todas las edades.
Sin más preámbulos, les comparto mi lista:
1. El Eco de Tatiana Huezo (México)
Una obra que captura con sensibilidad los vacíos interiores y la resistencia cotidiana de México a través de sus mujeres. Este retrato intergeneracional resuena como una cápsula del tiempo, un homenaje a la fuerza y autonomía femeninas que dan sentido al presente y al futuro.
2. Kenya de Gisela Delgadillo (México)
Lejos de los sesgos que pueden limitar el alcance de los documentales testimoniales, esta película muestra a Kenya Cuevas como una figura humana, valiente y desafiante. Su ejemplo es un recordatorio poderoso de que la lucha es posible cuando se hace en nombre de todas y todos.

3. Priscilla de Sofia Coppola (Estados Unidos)
Este retrato ficticio de la relación entre Priscilla y Elvis Presley desafía los juicios de la cultura contemporánea. Más allá de los destellos del glamour, encontramos una historia de autodeterminación y resiliencia femenina frente a la adversidad.
4. Past Lives de Celine Song (Estados Unidos)
Con una narrativa discreta pero profundamente evocadora, esta ópera prima explora los tiempos del amor imposible en la generación millennial. Entre la filosofía oriental y las dinámicas capitalistas occidentales, deja espacio para una catarsis que se siente inevitable.
5. Anatomía de una caída de Justine Triet (Francia)
Un thriller judicial que va más allá de su género para sumergirnos en complejas reflexiones sobre la salud mental y la equidad de género. Esta disección de una familia es, al mismo tiempo, una lupa hacia nuestras elecciones y las historias que elegimos contar.
6. La reina de fuego de Karim Aïnouz (Inglaterra)
Desde los rincones más oscuros de la realeza inglesa, esta película nos presenta a la sexta esposa de Enrique VIII. Una lucha silenciosa y poderosa contra el patriarcado absoluto, llevada con astucia y valentía.

7. Valentina o la serenidad de Ángeles Cruz (México)
Esta historia profundamente conmovedora conecta nuestras pérdidas infantiles con las tradiciones y el misticismo que envuelven los momentos de fragilidad. Una obra que vela nuestras emociones con amor y delicadeza.
8. 20,000 especies de abejas de Estibaliz Urresola (España)
Una carta de amor y reconciliación con la infancia trans no binaria. Este relato explora con ternura el proceso de autoidentificación y el desafío de hacerlo en sociedades profundamente marcadas por tradiciones europeas y cristianas, donde las identidades diversas aún son objeto de cuestionamiento y prejuicio.
9. Todos los incendios de Mauricio Calderón (México)
Una película que captura la intensidad de la adolescencia y el doloroso, pero necesario, camino hacia el descubrimiento de lo que somos. En este relato íntimo, se entretejen los momentos de escape y los silencios que nos acercan a nuestra verdadera libertad.
10. Valeria viene a casarse de Michal Vink (Israel, Ucrania)
En un contexto de guerra y condiciones extremas, esta película es una oda a la defensa de nuestros deseos más profundos. Una reflexión sobre el poder de decidir y resistir incluso en los momentos más difíciles.

