#ÁrbolRojo “Jumbo” y la objetofilia del despertar sexual

En esta entrega, Silvia Cupich reflexiona sobre la objetofilia, el despertar sexual y la crisis de identidad en “Jumbo” dirigida por Zoé Wittock y protagonizada por Noémie Merlant.

Por Silvia Cupich.

¿Imagina que un día eres invitade a un matrimonio y te topas con que la pareja de la novia es un juego mecánico? 

Jeanne (Noémie Merlant) -estupenda interpretación como Marianne en Retrato de una Mujer en Llamas (2019) de Céline Sciamma- está segura de que los objetos materiales tienen alma, su cuarto está repleto de artefactos y luces de colores, aparentemente lo único que la hace feliz. Su día a día transcurre como empleada de un parque de diversiones, donde sólo habla con Marc (Bastien Bouillon) su jefe, el único que parece notar que ella sufre su adultez porque en parte se siente atraído por ella. 

Todo en la vida de Jeanne cambiará cuando Jumbo, un juego mecánico, comienza a comunicarse con ella. Sin embargo también comenzarán los problemas en su vida: jóvenes la acosan y se burlan de ella y además su madre (Emmanuelle Bercot), se vuelve intolerante a esta relación al punto de correrla de la casa.

Todo en la vida de Jeanne cambiará cuando Jumbo, un juego mecánico, comienza a comunicarse con ella…

Fuente: Revista Meta

Jeanne se replantea, entonces, si luchar por Jumbo valdrá la pena, primero trata de alejarse, de negar sus sentimientos, incluso se relaciona sexualmente con Marc, solo para comprender que su corazón está con Jumbo. Cuando anuncian su traslado a otro parque de diversiones, Jeanne tendrá que aceptar sus sentimientos, sanar su relación con su madre y celebrará una pequeña boda de la que deberán salir huyendo.

Con este fantástico largometraje seleccionado como parte del 4º Aniversario de Árbol Rojo y estrenando en Sundance 2020, la realizadora Zoé Wittock nos presenta una historia sobre el despertar sexual y la crisis de identidad. Jeanne representa a aquellxs adolescentes que se han enfrentado a una avalancha de emociones que no comprenden, desde la interacción con los padres, en esta crisis de edad donde “ya no somos niñxs” pero dependemos de ellxs, hasta ese despertar sexual, una etapa que será decisiva en nuestro actuar como ciudadanxs, de cómo nos reconocemos en otrxs y en cómo vemos al mundo. Las confusiones emocionales son lo que llevan a la protagonista de esta singular ficción a tomar un tubo metálico y golpear a su objeto de deseo por miedo a las represalias sociales, también a involucrarse sexualmente con Marc que desencadena en ella un sentimiento de arrepentimiento. 

Jeanne se replantea, entonces, si luchar por Jumbo valdrá la pena, primero trata de alejarse, de negar sus sentimientos

Fuente: Dazed

En este caso la también guionista construye una conclusión relativamente feliz, de tolerancia y apoyo en su entorno, pero que lamentablemente, no es la realidad de muchxs adolescentes. Pienso en Fresa y chocolate (Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, 1993) con un final dulce por la amistad sincera que encontró el protagonista, quien tuvo que exiliarse a causa de la presión social, o Sueño en otro idioma (Ernesto Contreras, 2017) cuyo final nos dimensiona todo lo que la misma sociedad puede perder por un prejuicio al amor.

Wittock, utiliza una metáfora sobre las relaciones, la percepción y la identidad a través de un fenómeno que se ha vuelto viral en internet, cuando vemos personas en las noticias que se casan con sus aparatos electrodomésticos u objetos materiales y entonces pensaríamos que necesitan atención psicológica. La forma en la que está construida esta historia, sin embargo, dota de humanidad  a Jumbo, permitiéndonos comprender a Jeanne, con ella sufrimos y amamos una travesía de descubrimiento y dolor. 

Una conclusión relativamente feliz, de tolerancia y apoyo en su entorno, pero que lamentablemente, no es la realidad de muchxs adolescentes

‘Courtesy of Sundance Institute.’

Las luces neón en la pantalla hace un contraste monocromático: las calles, casas y exteriores en tonos pasteles, sólo se ilumina el cuadro cuando aparece JUMBO, respondiendo con luz neón y desplegando, en todo su potencial, cuando ella le pide disculpas por haberlo engañado. Es poco claro de dónde surge su atracción por las luces y las máquinas, desconocemos sus amistades y si había experimentado antes una atracción como la que vemos. Las escenas de sueños eróticos de Jeanne, llegan a ser un recurso excesivo por la falta de claridad en sus intenciones, el primero nos sirve para entender la naturaleza de la relación con el juego mecánico, los posteriores sueños no aportan más información a la historia y resultan confusos para el espectador.

No quisiera forzar conclusiones sobre el discurso de la película, pero hay una frase que nos puede dar una pista: “… existe y es hermoso, jamás había sentido esto por nadie, no sé si es amor o no…esta sensación ¿Cómo quieres que la sienta con chicos?” Es el diálogo de Jeanne al explicarle a su madre lo que le ocurre. 

Jumbo nos habla del amor como un estado de plenitud, y de lo importante que es tener el apoyo de las personas cercanas, especialmente la familia sin importar clase social o entorno. También de la paradoja que es el amor, que cuando es frustrado nos lleva a experimentar un dolor profundo por la pérdida, un dolor que cuando se experimenta por primera vez se piensa que todo ha acabado.

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