Del activismo, lo impredecible y la convicción: la perspectiva de género en el cine de Tania Claudia Castillo

El “desplazamiento que orienta la reflexión feminista ha determinado también la ampliación de un horizonte que contempla tanto la demanda y lucha por la igualdad social como la profundización de la diferencia como terreno teórico y político a investigar, crear y consolidar” – Márgara Millán

Por: Alejandra Piña – Colaboradora

Tania Claudia Castillo recibiendo la Camelina de Plata 2018

I. El pasado y el presente

El “desplazamiento que orienta la reflexión feminista ha determinado también la ampliación de un horizonte que contempla tanto la demanda y lucha por la igualdad social como la profundización de la diferencia como terreno teórico y político a investigar, crear y consolidar”. Escribe Márgara Millán en su libro Derivas de un Cine Femenino (1999). No podría haber leído algo más acertado en los recientes días en una coyuntura donde la causa y lucha por visibilizar los derechos de las mujeres parecen estar tan tangibles no solo en el contexto político y social, sino también en el cine.

Tras el Conversatorio “Género: Perspectiva de mujer de un proyecto documental” como parte de la Residencia Audiovisual del Cine del Mañana de CUÓRUM Morelia a cargo de la cineasta Tania Claudia Castillo, tuvimos la oportunidad de un acercamiento más amplio hacia su mirada y a cómo el cine también se puede construir desde la causa.

Partamos de Un amor en rebeldíaCamelina de Plata en 2018–. Este cortometraje documental fue la primera experiencia de su directora en el terreno documental, después de haber experimentado en la ficción.  Para ella, fue una nueva forma de abordar el cine con otras implicaciones, como prepararse física y emocionalmente. “Lo que recibes del documental y lo abierta que tienes que estar para los cambios y lo imprevisible”, comenta.

Partiendo de esta premisa, en este trabajo audiovisual buscó hablar del pasado de la activista Yan María Castro. Se construyó a través de archivos y entrevistas, como una carta de amor abierta. El cortometraje es, en el presente, la base de Juntas somos fuertes, la que será su ópera prima y que parte de todo lo que está sucediendo en la actualidad con el movimiento feminista y su crecimiento inesperado y necesario.

Gracias a mujeres como [Yan María] y al grupo de lesbianas al que pertenece, es que ahora las mujeres lesbianas tienen otras posibilidades en cuanto a sus derechos

Tania Claudia Castillo
Yan María

II. Procesos que se entrelazan

Como parte de la preparación de la directora mexicana para elaborar el cortometraje, la documentación, el estudio teórico, la revisión de documentos y archivos periodísticos sobre el movimiento lesbofeminista en México, fueron elementos primordiales del proceso. Incluso sus convicciones e ideales fueron los elementos que le permitieron tener las primeras afinidades con Yan María y lo que dio pie a filmar durante cuatro meses.

Yan María confió en mí porque el activismo nos hizo conectar al primer momento. Gracias a mujeres como ella y al grupo de lesbianas al que pertenece, es que ahora las mujeres lesbianas tienen otras posibilidades en cuanto a sus derechos. En ese momento, supe que lo que tenía que contar era su participación en el movimiento lésbico porque estaba olvidada y se tenía que rescatar”, señaló.

De esta manera, Tania Claudia pudo acrecentar la conexión para contar su propia historia mediante la de la activista; es decir, ¿cómo podía la cineasta reflejar sus ideales y principios a través de la cámara si no era a través de la parte humana, emocional y justa que desprende de la otra persona?

Es por eso que al principio parecía ser una historia de lucha, de reflexionar sobre cómo se le podía castigar tanto a dos personas que se aman y fue así como comenzó a surgir un guion. Y pese a que solo tenía referencias de guiones de ficción, agotó instancias para acercarse a un guion documental: “Lo escribí con diálogos y escenas de todo lo que podía pasar y de lo que quería que pasara. De hecho, algunas cosas sí sucedieron”.

De acuerdo con Castillo, para llegar a este punto es importante tener claro lo que se quiere contar; por ejemplo, la historia de la lucha y el primer amor de Yan, dos factores importantes que le permitirían conectar más con ella. Sin embargo, lo que sucedió en el rodaje era aún más complejo de lo que habría imaginado, pues desprendió algo muy fortuito: su historia de amor estaba ligada con un feminicidio. Para la cineasta, encontrarse con momentos como ese, es parte del oficio de crear cine a través de la mirada de alguien más. “Hay muchas cosas que pueden suceder al hacer documental, pero para poder verlo, debemos de tener la idea de que está ahí, de que existe”.

Se trata de usar la intuición para descubrir cosas, de tener puntos de llegada en términos emocionales para encontrar la luz de la historia. El concepto de la emoción que se respira previo al rodaje, es lo que determinará lo que hacemos como realizadorxs. Al final, es sumamente personal y subjetiva. Por eso, es importante plantearse más preguntas que respuestas, es encontrar en el camino en dónde estamos nosotrxs dentro de la película para transmitir la esencia no solo del personaje principal, sino de la mirada de quien realiza.

El concepto de la emoción que se respira previo al rodaje, es lo que determinará lo que hacemos como realizadorxs. Al final, es sumamente personal y subjetiva

Fotograma de Un amor en rebeldía

III. Miradas que transmutan

“Para mí era muy importante que el público conectara con Yan. Quería transmitir la represión y discriminación que han sufrido las mujeres lesbianas, que estos actos no tienen justificación ni fundamento”, subrayó Castillo.

Esto lo logró después de hablar durante tres horas con la activista sobre su postura política hasta que se vio agotada, cuenta en un intercambio con lxs alumnxs del Cine del Mañana. Posteriormente las preguntas fueron más personales, como el feminicidio de su primer amor. “En ese momento supe que ya había una película”.

Fue así como Tania descubre que su bandera no era solo la de las mujeres lesbianas, sino la de la lucha por la de todas las mujeres y del movimiento feminista. Por ejemplo, la colectiva Rosas Rojas, en la que Yan participa activamente, estaba en primera fila por la despenalización del aborto. Todo llevaba a comprender que solo las mujeres podían discutir problemas de mujeres. “Eso se tenía que ver y documentar”, comenta. Después de vivir esa experiencia, Castillo decide escribir Juntas Somos Fuertes, proyecto cinematográfico en el cual se encuentra trabajando actualmente.

A través de un nuevo ejercicio de documentación, la cineasta relata que se encontró con una historia totalmente diferente en la que muchas cosas que pensó que pasarían, pasaron; pero también quedó impresionada con situaciones que nadie había anticipado que pasarían en el país.

Desde las marchas feministas más fuertes que se han suscitado en la capital mexicana, “ha sido un ejercicio de salir a grabar, si me hubiera esperado y lo hubiera planeado todo, quizá la habría regado, porque no habría entendido las dinámicas que implica el movimiento. Teníamos que salir y experimentar”.

Como mujer, como cineasta y como persona, tenemos el derecho de contar la historia que queremos contar, porque además es desde el punto de vista de una mujer

Tania Claudia Castillo
Detrás de escenas de Juntas somos fuertes

Para Juntas Somos Fuertes también realizó un guion con diálogos y secuencias sin saber que la lucha tendría la fuerza que hoy tiene. Con un equipo de entre cuatro y cinco mujeres con cámara al hombro, fueron entendiendo cómo se escribiría esta historia, con un ejercicio de ensayo y error para encontrar los ángulos, cámaras y ópticas con precisión que les permitieran hacer un trabajo práctico y funcional narrativamente. “Todo esto lo hemos ido descubriendo en el camino. La conclusión es que entre más preparados estemos, más libertad podemos tener al momento de dirigir”, señala.

Gracias a la historia de Yan María y al acercamiento con la colectiva Rosas Rojas, la directora encontró más historias de mujeres que no podían quedarse silenciadas, la de una resistencia que se resume en un abrazo colectivo. Un amor rebeldía entrelaza un sentir político con una emoción que atraviesa el corazón, lo que le dio a Castillo las herramientas para encontrarse dentro del movimiento feminista. “Como mujer, como cineasta y como persona, tenemos el derecho de contar la historia que queremos contar, porque además es desde el punto de vista de una mujer. Ahora me siento con esa autonomía de no querer complacer a nadie en lo personal y profesional”.

A través de esta conversación y explorar el trabajo de Tania Claudia, muchxs de nosotrxs podemos reconocernos en el camino de hacer y ver cine; es decir, trazar el camino entre lo teórico y lo emocional, entre la intuición y la conexión con el presente, entre la curiosidad y el conocimiento.

Sin duda, “Género: Perspectiva de mujer de un proyecto documental” nos permitió expandir lo que podemos hacer en el quehacer diario desde el terreno político y social para, como dice Márgara Millán, crear procesos de investigación, de creación y consolidación, permitiéndonos sembrar un pedacito de nosotrxs mismos en historias que cimbran ecos de transmutación justa para todxs.

“Mi postura ahora es que la película que quiero hacer la haré. A nivel emocional y teórico estoy más preparada y sé de lo que estoy hablando, ya no lo intuyo y conecto, ya no hablo desde la ingenuidad sino desde el conocimiento”, concluyó Tania Claudia Castillo desde el amor y la libertad de ser verdad con unx mismx.

Mi postura ahora es que la película que quiero hacer la haré (…) Ya no hablo desde la ingenuidad sino desde el conocimiento

Tania Claudia Castillo
Equipo de filmación de Juntas somos fuertes

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Imágenes: CUÓRUM Morelia, Juntas somos fuertes

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