Y sin embargo, la vida: “No sucumbió la eternidad” de Daniela Rea

Por: Ignacio Torres – Colaborador

“Cine del mañana” de #CUÓRUMMorelia2021 presenta No sucumbió la eternidad de Daniela Rea, quien regala a lxs espectadorxs dos historias de ejemplar combate. Un par de guerreras, cada una a su manera, hace frente al limbo de la incertidumbre.

Daniela Rea

Historia, memoria, esperanza, milagro, y esperar… limbo, incertidumbre, y esperar… ausencia, dolor, presencia, nostalgia, y esperar… 

¿Qué puede unir a dos historias separadas por casi cuatro décadas de distancia? La imposibilidad. La avasallante imposibilidad de dar una respuesta coherente y práctica a la ausencia repentina y perentoria del esposo o de la madre. ¿Cómo se explica que ese esposo es ahora padre si no pudo abrazar a su hijo? ¿Cómo se explica que esa madre ya es abuela, si le fue negada la crianza de su hija?

La respuesta no es sencilla y tampoco puede darse en singular. Es múltiple, tanto como las historias de desaparición forzada que en México se cuentan por millares. Pese a estas dificultades, la reconocida periodista y autora mexicana, Daniela Rea, se aventuró a buscarla en su documental No sucumbió la eternidad (2017), ¿el resultado? Un filme nostálgico, sí, pero principalmente esperanzador en el que queda algo de manifiesto: aunque tome años de llanto y de lucha interna, silenciosa y desquiciante, la vida se impone siempre.

Fotograma de No sucumbió la eternidad

La vida, encarnada en una madre y su hijo de siete años que sabe todo de su padre aunque nunca lo ha visto. La vida, encarnada en una adulta, nombrada en honor de una madre perfecta, víctima, presa política. Y la vida, encarnada también en todxs quienes les rodean y sirven como red de apoyo para la búsqueda de esa respuesta que, por más que se busque, quizá nunca llegará.

El espacio nebuloso en el que no hay vida pero tampoco muerte, es del que emergen las dos protagonistas del filme de Rea para contar sus historias y compartir las preguntas que llegaron a albergar: ¿Toda forma de vida es mejor que la muerte? ¿Siempre hay esperanza? ¿Cómo debo prepararme para cuando regrese?

Destaca la manera en que la directora abordó a sus protagonistas. Al fin reportera, en su faceta de documentalista se mantiene como observadora aguda y silenciosa que registra las historias para luego dar cuenta de ellas sin que su voz se oiga, ni su presencia se note.
El acompañamiento íntimo y constante, sin tornarse invasivo, permite a lxs espectadorxs vivenciar la eterna espera de las protagonistas. Esa pesada realidad que les dificulta levantarse de la cama pero que debe repetirse, como un mantra, para ubicarse en el mundo, para asirse a él y, pese a todo, no desaparecer de la vida.

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Imágenes: Cortesía de Daniela Rea

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