La Camelina por Mariana Dianela Torres: El ímpetu de la flor y un redescubrimiento

Por: Sharely Cuellar

En esta colaboración con Lumínicas, una emergente plataforma de cine con perspectiva de género, Sharely Cuellar nos adentra al proceso creativo de Mariana Dianela Torres, directora del cineminuto para CUÓRUM 5.0: “Camelina”

Adaptarse y sobrevivir son características inestimables de la naturaleza, posiblemente sus mayores fortalezas para dejarnos llegar al ahora. El cine nos demostró desde su nacimiento que tiene esa capacidad indomable para transformarse y fundirse con contextos, discursos, emociones, miradas e historias. Sin embargo, mirar a través de las pantallas tuvo una importante resignificación este último año, el año que nos cambió.

La actividad colectiva de reunirnos en una sala oscura se vio suspendida en 2020 como medida ante la emergencia sanitaria. Muchas ventanas de exhibición cinematográfica lamentablemente debieron cerrar sus puertas de manera temporal o definitiva. Los festivales de cine, como CUÓRUM Morelia, tomaron decisiones importantes para encontrar nuevos formatos. Tanto CUÓRUM como Lumínicas, una emergente plataforma con perspectiva de género, imaginaron escenarios donde compartir cine como una flor que crece entre las grietas del pavimento.

[CUÓRUM y Lumínicas] imaginaron escenarios donde compartir cine como una flor que crece entre las grietas del pavimento

Presentación de Camelina en CUÓRUM Morelia

Un galardón por el cine y la dignidad

Capturar tantas emociones en un minuto parece imposible en el plano más racional, pero esa es la fortaleza del cine: acercarnos a historias y emociones que sin la magia de la luz sería muy difícil de conocer dado el contexto actual. Mariana Dianela Torres Valencia, realizadora con trayectoria en cine experimental, plasmó en una pieza esta especie de elixir emocional que captura curiosidad hacia un mundo por descubrir en honor a la Camelina de Plata de CUÓRUM Morelia, premio otorgado al mejor cortometraje de la Competencia de Diversidad Sexual del festival.

Hablamos de uno de los reconocimientos más preciados para el cine mexicano, no solo por tratarse de un galardón que refleja orgullo por la identidad o que reivindica la feminidad y la sensibilidad; sino porque también simboliza la celebración por el esfuerzo y el valor que implica narrar nuestras propias historias con dignidad. Trasladar la esencia de la Camelina a una pieza audiovisual, ante este contexto, confirma la capacidad de Dianela para plasmar emociones y sensaciones a través de un montaje inteligente.

La necesidad del cine llama

La vocación se aloja en las entrañas, en las venas, en el pulso cardíaco, en la respiración, en el subconsciente y en cada decisión que finalmente traza un camino, pero es preciso contar con suficiente pasión para resistir, y amor para continuar. Se requiere mucho de eso para decir “tenía la necesidad de estar en algo relacionado al cine, no me importaba cómo, quería estar ahí”, como expresó Dianela.

El recorrido la llevó a considerar escuelas de cine, pero se decidió finalmente por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, donde se especializó en Producción Audiovisual. Tommy (Ken Russell, 1975), 2001: odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968), La noche americana (François Truffaut, 1973) o Bella de día (Luis Buñuel, 1967) son algunas de las películas que ya veía entonces. Siempre tuvo claro que su parte favorita del cine es verlo, lo que la ha llevado a nutrir su bagaje continuamente. En un curso ofrecido por Filmoteca de la UNAM sobre música y cine se acercó al trabajo de Kenneth Anger y Maya Deren, fue entonces cuando se abrieron más posibilidades en su mente.

Tenía la necesidad de estar en algo relacionado al cine, no me importaba cómo, quería estar ahí

Dianela Torres

Su primer ejercicio en la realización audiovisual fue a partir de una pieza musical en la facultad, poco tiempo después —con materiales que reunía entre sus propios archivos— logró crear Memoria (2015) su primer corto experimental, mismo que sería seleccionado para exhibirse en Dystrophies: The Wrong – New Digital Art Biennale at the UK pavilion by arebyte Gallery en 2015. Actualmente tiene cerca de 25 producciones entre las que se puede mencionar Juno (2017), Shadow of our forgotten montages (2020), Arde (2018), Fountain not fountain (2018), su mediometraje estrenado el año pasado Mudar de sueños (2020) y actualmente está trabajando en un largometraje de no ficción experimental.

Tanto en México, Estados Unidos e Irán, como en Sudamérica, África y Europa ha presentado su trabajo a través de diversos festivales de cine y video, además de museos y exposiciones. En 2016 fue seleccionada en Salón Abierto: Tecnología, Unidad Colectiva. En 2018 ganó el premio Memorial 68 en la categoría de cortometraje. En ese mismo año, Space/Art/Wonder grant (NEST, Department of Cinema Studies & Moving Image Arts, University of Colorado) la invitó a presentar su obra en Boulder y Denver, Estados Unidos. Además participó en Dobra – Festival Internacional de Cinema Experimental, el Festival de Cine Experimental de Bogotá, Shorts México y Codec Festival Internacional de Cine Experimental, por mencionar algunos.

El sello de su filmografía se enfoca principalmente en el cine musical, en la reflexión del montaje, en la articulación formal, tiene ejes temáticos introspectivos que transitan entre la melancolía, los sueños y la memoria junto a reflexiones en torno a la vida o la muerte, así como discursos científicos y la convergencia en los conflictos personales-sociales. Muchos de sus recursos pasan a través de lo pictórico, lo musical y lo digital, pero también concentra su desarrollo creativo en los archivos y las texturas de distintas cámaras pensando en sus materialidades digitales: a veces analógicas, en super 8, también en imagen fija, desde el celular, apropiación de archivo o intervenciones de películas que resultan inspiradoras para la realizadora.

El proceso para conceptualizar alguna pieza, establecer la intención y lograr llevarlo a un plano técnico-emotivo-reflexivo es básicamente una tarea individual para la directora

Detrás de escenas de Camelina

Traducir a una flor

La realización de cine experimental se ejecuta en solitario o con equipos muy reducidos, por lo que el proceso para conceptualizar alguna pieza, establecer la intención y lograr llevarlo a un plano técnico-emotivo-reflexivo es básicamente una tarea individual para la directora. Establecer un vínculo con lo que se está creando resulta esencial. Dianela relata que para este cineminuto partió de la confianza que tiene con el equipo detrás de CUÓRUM Morelia por compartir sus intereses sociales, además de valorar los espacios que se dan a nuevas propuestas, estén o no relacionadas con cine experimental. 

La camelina es una de las flores más representativas de Morelia y es, en esta pieza, una expresión de dulzura, de la tendencia hacia lo femenino, pero también muestra una fuerte relación con las raíces, hacia lo mexicano. “Luego de dedicarle tiempo a otro proyecto que no me hacía tan feliz tuve que salir y buscar las flores y grabarlas. Hace mucho tiempo quería hacer algo como esto, explorar algo que se inclinara hacia la botánica, pero no había tenido la oportunidad. […] La verdad es que, considerando la situación que atravesamos, fue hasta terapéutico hacerlo.”

La experimentación es el catalizador de expresiones vanguardistas y en el cineminuto fue importante llevar a la consciencia la interpretación, y a la traducción audiovisual el concepto a realizar para poder lograrlo. En el proceso se recordaron nombres de cineastas como Teo Hernández y Barbara Hammer, aunque Dianela reconoce que una de sus influencias principales fue Jodie Mack. En la pieza final hay evocaciones a la vulva, pero también se contraponen expresiones de compañía y aislamiento. Además la flor aquí no representa algo delicado, sino lo opuesto; es la protagonista, está expuesta en su amplitud como invencible. Hay tanto interés por parte de la cámara por conocerla que se siente como la mirada de alguien que redescubre el mundo.

Hace mucho tiempo quería hacer algo como esto, explorar algo que se inclinara hacia la botánica, pero no había tenido la oportunidad

Dianela Torres

El ensamble definitivo

Desde sus primeros trabajos dentro de producciones de cine Dianela se ha visto ligada a la música no solo como un elemento relevante en su trabajo, sino algo que ha servido como eje principal, ha inspirado sus piezas y a la inversa. En caso del cineminuto para la Camelina fue atípico debido a que tanto ella como Diego Lozano, el compositor musical, desarrollaron sus ideas y conceptos para después llegar al ensamble final en un montaje definitivo de la directora: “Es muy importante la música, de hecho, el sonido puede cambiar completamente la intención e interpretación de una película. Es un aspecto que siempre me ha importado mucho en mi trabajo.”

El resultado entre ambos es una expresión sensible pero provocadora que expresa armonía con un entorno vigoroso que aún nos espera. Adaptarse y sobrevivir ha sido una constante en la naturaleza y en el cine, pero en esta ocasión el público también entiende y se identifica con ambos conceptos. Atravesar una pandemia mundial es un gran reto individual y colectivo, tanto que ya no somos lxs mismxs de hace algunos meses; enfrentamos no solo otras formas de relacionarnos, también hemos vivido la pérdida o la hemos encontrado cada vez más cercana, el aislamiento nos confrontó con nosotrxs mismxs y fuera de casa vimos/vemos acentuados los problemas de la cotidianidad.

Mantenemos la esperanza de que el mundo sane, somos esa flor que crece entre las grietas del pavimento, somos quienes seguimos resistiendo. La flor ya no es un símbolo de delicadeza; es resistencia. La Camelina se instaura así como un reconocimiento al amor, al cuidado, a la dignidad y a la lucha que nos ha permitido llegar hasta aquí para compartir nuestras emociones y reflexiones a través de la cinematografía mexicana.

La flor ya no es un símbolo de delicadeza; es resistencia

Camelina de Dianela Torres

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#conlafuerzademilflores

Imágenes: Cortesía de Mariana Dianela Torres; CUÓRUM Morelia; Maya Deren; Barbara Hammer

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