#LosCabos9 La promesa incumplida de un verano de expresiones: “Summertime”

Por: Antonio Álvarez

Carlos López Estrada, presenta “Summertime” en #LosCabos9, cinta que hace un retrato artificioso de 25 artistas urbanos, raperos, grafiteros, poetas e influencers en Los Ángeles en el verano de 2019

Carlos López Estrada en Sundance

Carlos López Estrada (México, 1988) hizo su debut como director en el Festival de Sundance en 2018 con Blindspotting, película protagonizada por Daveed Diggs y Rafael Casal, pareja de amigos, que comenzaron a escribir el guion de la película en el año 2000, buscando que su ciudad natal Oakland, en la bahía de San Francisco, fuera retratada por el cine. Ambos eligieron a López Estrada para dirigir la película que ellos mismos protagonizaron. 

La pertinencia de la película llegó en medio del movimiento Black Lives Matter presentando la historia de dos amigos, uno de ellos afroamericano (Diggs), en medio de ambientes de hostilidad y asedio por una policía que amenaza constantemente a su libertad. Pero también sorteando situaciones a las que ellos mismos se exponen fatídicamente, como cuando asisten a la fiesta de una amiga rica y en donde tiene lugar un “choque” de clases (tan arbitrario como predecible) que hace que ambos terminen por verse envueltos en una situación de extrema violencia que nos confirma, en este caso, que contexto es destino. 

La película fue celebrada por las habilidades de López Estrada para dirigir una película de acción a un ritmo constante y vertiginoso que transmitía los embates y tensiones de dos personas intentando escapar a un destino ineludible por su condición social. En 2020, el director mexicano-estadounidense, regresó a Sundance a la sección NEXT, para presentar Summertime, cinta que hace un retrato artificioso de 25 artistas urbanos, raperos, grafiteros, poetas e influencers en Los Ángeles en el verano de 2019.

La ciudad que se nos presenta está más cerca de lo que vemos en Instagram que de lo que está en las noticias

El equipo de Summertime en Sundance

El grupo se nos va presentando a partir de situaciones que lxs hace enfrentarse a una ciudad que parece no poderlos incluir y a la que le dedican microrelatos, canciones y poemas cotidianos que se convierten en exigencias y griterías –la mayoría absurdas, maniqueas– que van desde la rabia de un joven por tener que pagar un sandwich de 14 dólares en un restaurante, hasta una niñera lesbiana que se enfrenta a un joven conservador en un camión luego de que éste le pide a dos mujeres lesbianas adultas que se dejen de besar por respeto a lxs demás. 

Si bien las intenciones de Summertime no son equivocadas si pensamos en un Estados Unidos cargado de violencia e injusticia a grupos vulnerables, la ciudad que se nos presenta está más cerca de lo que vemos en Instagram que de lo que está en las noticias. Es indudable que existe esa ciudad inaccesible para lxs jóvenes y sus sueños, pero si la declaración de guerra es por no poder convivir en un restaurante con precios elevados y en cambio gritarle un “poema” a una mesera que está haciendo su trabajo cobrando, estamos realmente frente al capricho de una clase hipster exigiendo precios más justos, más allá que al acto mismo de la expresión artística como resistencia.

La resistencia tampoco es la más apropiada si una mujer blanca lesbiana termina por agredir con su prosa a quien está cometiendo un acto discriminatorio. Si lo contestatario en Summertime es el conjunto de poemas, estos no están insertos en una realidad actual/global que ocurre en esa ciudad pero que también ocurre en cualquier otra ciudad cosmopolita del mundo gentrificada y en países cada vez más divididos entre conservadores y liberales. Es cierto que la desesperación frente al racismo ha conseguido la polarización y la radicalización de grupos sociales, pero la respuesta que se ve aquí es insuficiente frente a la que ha mostrado el mundo, incluido Estados Unidos

Los Ángeles sin duda es un semillero de artistas urbanos, de propuestas eclécticas, de movimientos artísticos

Fotograma de Summertime

En su lugar vemos los lugares comunes con los que imaginamos a Los Ángeles como las limosinas, que se convierten en el vehículo de escape a los sueños de un grupo de jóvenes que a la vez propicia la exclusión como revancha a quienes lxs rechazaron antes para negarles un viaje sin destino, pero con conductor. Unidxs aparentemente por su sensibilidad, ceden a los caprichos de un capitalismo como un sistema económico y social ineludible en la capital del entretenimiento. Aún con eso, ninguna expresión convence, incluyendo la pinta de “City of Jason” que no tiene la menor fuerza en expresar el arte de sus palabras. 

En nuestras imágenes ya está apropiada La la land de Damien Chazelle y en este relato hipermoderno, nos es inescapable la referencia cuando un grupo de meseras vestidas de rojo bailan afuera de un restaurante mexicano, empujando hacia atrás al ¿patriarcado? Los Ángeles sin duda es un semillero de artistas urbanos, de propuestas eclécticas, de movimientos artísticos y Summertime que prometía mostrarnos algo de ello, no sólo se queda muy por encima, sino que quiere convertirse en un referente de inclusión y de expresión y termina por ser un cliché falso. 

Si en Blindspotting se abordaba la interseccionalidad entre raza y destino, aquí se convierte en una review llena de coraje en Yelp o en una fotografía de comercial de Los Ángeles, con las mejores locaciones, el vestuario más cool y las habilidades de López Estrada para filmar. Si esto es Los Ángeles entonces estamos en la capital del hipsterismo, y contrario a lo que nos quiera expresar Summertime, hemos visto performances mucho más dinámicos y trabajados. De nuevo pensemos en Chazelle. 

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#LosCabos9

Imágenes: IMDb

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