#LosCabos9 “Never, rarely, sometimes, always”: el poder de la sororidad

Por: Patricia Ríos

Eliza Hittman, directora neoyorquina, ha destacado gracias a sus aclamadas películas It Felt Like Love (2013) y Beach Rats (2017), donde explora la sexualidad y la juventud. En #LosCabos9 compite con su último largometraje Never, rarely, sometimes, always

Talia Ryder, Sidney Flanigan y Eliza Hittman en Sundance

La idea de Eliza Hittman para su tercer largometraje vino de una noticia de periódico que devastó a la directora: una mujer en Irlanda a quien se le fue negado un aborto, lo cual eventualmente resultó en su muerte. Hittman comenzó a pensar sobre los caminos y distancias por las que la mujer pudo haber viajado para salvar su vida, es así que escribe Never, rarely, sometimes, always, la travesía de Autumn (Sidney Flanigan) y su prima Skylar (Talia Ryder), que viajan desde Pensilvania a Nueva York para ir a una clínica de maternidad planeada.

En esta película la directora continúa con su tradicional exploración de la sexualidad en la juventud con una atención visual dedicada al cuerpo, como lo hizo previamente con It Felt Like Love (2013) y Beach Rats (2017). Esta vez, sin embargo, logra una obra politizada no sólo en su temática y contexto social, sino también en matices respecto a la relación de sus personajes con su entorno (como por ejemplo con los hombres), pero más importante entre ellas mismas como mujeres, e introspectivamente como individuos.

Never, rarely, sometimes, always significa el debut actoral de Flanigan y Ryder, lo cual apoya el estilo de Hittman tan atento a la autenticidad emotiva de sus personajes, particularmente bien lograda en las poderosas escenas de las clínicas, cuya intensa honestidad hace que la historia se concentre en los sentimientos y dilemas de la protagonista, en su experiencia y subjetividad, más allá del morbo. Dentro de estas escenas destaca la de Manhattan, filmada en una clínica verdadera (ubicada en Bleecker St.), con una consejera verdadera que lee un cuestionario verdadero, obligatorio antes de la cirugía de interrupción de embarazo, en el que buscando garantizar la seguridad de lxs pacientes se preguntan antecedentes tanto de vida sexual como de violencias, como por ejemplo: ¿Te han obligado a tener relaciones sexuales? ¿Has vivido violencia física por parte de tu pareja? Autumn debe responder “nunca”, “raramente”, “a veces” o “siempre”.

Muchas personas viven este proceso en soledad, clandestinidad y peligro, que en los casos más extremos (pero no por ello escasos) llevan a la muerte

Fotograma de Never, rarely, sometimes, always

En esta película pareciera que las adolescentes no pueden vivir ninguno de sus espacios sin lidiar con el asedio machista, insistiendo en la autenticidad desgraciadamente esa es la realidad de todos los días para muchísimas mujeres en el transporte, la escuela, el trabajo, el hogar. Es ese mismo machismo el que quiere culpabilizar a la mujer tanto por tener sexo, como por embarazarse o abortar, ese machismo el que limita las oportunidades de Autumn y Skylar violentando su seguridad, cuerpo, fuerza de trabajo, psicología e identidad.

Tanto en la sociedad como en la representación en la pantalla, la sexualidad femenina es aún considerada como secundaria o dependiente de la masculina, una retórica en la cual la mujer es un objeto, no un sujeto de placer, y su cuerpo ni siquiera un medio de sensaciones, sino sólo un medio de procreación. En cualquier caso se vive en una dicotomía entre el equivocado estigma de ser “la prostituta” y la igual de equivocada recompensa de “la santa”. Bajo esta lupa no es de sorprenderse que muchos aspectos de la sexualidad femenina continúen siendo un tabú, es así que a pesar de ser tema central en películas como 4 months, 3 weeks and 2 days (Cristian Mungiu, 2007), o periférico como en Blue Valentine (Derek Cianfrance, 2010) o Juno (Jason Reitman, 2007), todavía hay mucho que contar respecto al aborto.

Estas historias son más cotidianas de lo que dejan ver los medios, sin embargo, han sido acalladas, criminalizadas o atomizadas. En el caso de Autumn, ella cuenta con la fortuna del cariño de su prima quien la acompaña durante todo el proceso, desde apoyarla tras los gritos misóginos que interrumpen su recital musical, hasta conseguir el transporte para llegar a la clínica; ella puede hablarlo, expresarlo, al menos con alguien más. Asimismo, las protagonistas viven cerca de un estado donde el aborto es legal, por lo que basta con un camión y el metro para alcanzar esa opción, pero muchas personas, como la irlandesa que inspiró a Hittman, viven este proceso en soledad, clandestinidad y peligro, que en los casos más extremos (pero no por ello escasos) llevan a la muerte.

Never, rarely, sometimes, always tiene lo dulce del poder de la sororidad al ser Skylar la que logra mantener a flote a Autumn, pero también la amargura de las injusticias

Fotograma de Never, rarely, sometimes, always

Hittman estrena su película en Estados Unidos, 2020, en un ambiente político delicado en el que el conservadurismo extremista (que también afecta lo económico, ecológico, racial y coercitivo) ha violentado los derechos de las mujeres. La película se pudo apreciar en territorio mexicano gracias a #LosCabos9, y parece tanto pertinente como necesario reflexionar sobre los problemas estructurales de género que son atravesados por las conversaciones respecto al aborto debido a que forman la realidad femenina, como bien demuestra la película: desde defenderse del riesgo cotidiano que persigue a las mujeres, hasta romper el silencio entre nosotras para apoyarnos, reconocernos, organizarnos.

Never, rarely, sometimes, always tiene lo dulce del poder de la sororidad al ser Skylar la que logra mantener a flote a Autumn, pero también la amargura de las injusticias que sus personajes viven cotidianamente, es así que no puedo evitar pensar en tanto que se nos es arrebatado por violencia de género, tanto a nivel social como institucional: las mujeres encarceladas por abortar, las mujeres que no han podido tener acceso a educación sexual ni a anticonceptivos, las diez mujeres que han sido asesinadas el día de hoy y las de ayer y las de mañana y en cada rincón: Jessica en Michoacán, Alexis en Quintana Roo, Araly en Chihuahua.

Las violencias de género apelan a una realidad global. Se nos obliga a vivir alienadas de nuestro propio cuerpo, sexualidad y oportunidades, bajo el peligro constante de que se nos arrebate la vida. La lucha por el derecho a una vida digna y una sexualidad sana debe incluir (o al menos considerar o debatir) la legalización del aborto libre, seguro y gratuito como una solución a un problema de salud pública y de autodeterminación de los seres femeninos. Es por ello que en un ambiente socio-político como el que vemos arder ahora vivimos entre la dulzura de la sororidad y la amargura de la injusticia, con más rabia aún que respuestas, pero si hay algo seguro es que logramos más juntas que separadas.

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#LosCabos9

Imágenes: IMDb

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