Entre la incertidumbre y la oportunidad de transformar la industria del cine

Por Fabiola Santiago

De una manera que no podíamos vislumbrar hace un par de meses, las medidas que se han tomado globalmente a raíz de la pandemia del virus COVID-19 trastocaron la normalidad de todos los sectores laborales en nuestro país. 

Vivimos un momento histórico y nos encontramos en el punto medio entre la incertidumbre hacia el futuro y la oportunidad de transformar nuestras maneras de actuar. 

La expansión del virus alteró las actividades en distintos ámbitos y, de una manera particular, afectó al cine. Desde la cancelación de estrenos en cartelera, hasta el cese de rodajes, la labor de hacer y exhibir películas está en una pausa que nos deja con la interrogante de lo que vendrá. La Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (CANACINE), por ejemplo, estima que hay alrededor de 200 mil trabajos en riesgo ante este panorama. 

En un escenario distinto, apenas estaríamos recuperándonos de las actividades especiales, películas y charlas que ofrecería el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) en su edición número 35. Pero en esta realidad, lo más responsable para el bien común fue que el FICG se pospusiera y, con ello, la competencia por el Premio Maguey, festival aliado de CUÓRUM Morelia. 

Películas que abren la conversación y caminos de representación en México.

Desde 2012, este espacio reconoce a películas que plantean o celebran la diversidad sexual y de género y se ha posicionado como referente para otros encuentros de cine en Latinoamérica.  

Películas que abren la conversación y caminos de representación en México encontraron un lugar especial en ese espacio del FICG. Quebranto (Roberto Fiesco) nos presentó la vida de Coral Bonelli desde su infancia como Fernando, niño actor; Todo el mundo tiene a alguien menos yo (Raúl Fuentes) enfrentó a dos mujeres que se conocen desde mentalidades distintas; con Cuatro lunas (Sergio Tovar) se plantearon posibilidades diferentes para el reconocimiento del amor entre hombres; mientras que Los días más oscuros de nosotras (Astrid Rondero) filmó con ternura y sutileza el surgimiento del deseo lésbico. 

También llegaron películas desde otras culturas, que afirmaron la universalidad de las identidades diversas y confirmaron la urgencia de seguir enunciándolas.  Cintas como Carmen y Lola (Arantxa Echevarría), One Taxi Ride (Mak Chun Kit), Desobediencia (Sebastián Lelio), Boi Neon (Gabriel Mascaro), Tom en la granja (Xavier Dolan) y Hoy quiero volver solo (Daniel Ribeiro), hoy grandes referentes del cine LGBTQI, tuvieron su lugar en la programación de esta competencia. 

El Premio Maguey ha sido vital para combatir prejuicios a través de la representación de narrativas que cuestionan lo establecido como normativo; para que más cineastas se decidan a filmar estas historias; y para que más personas se sientan vistas y representadas a través de ellas. 

***

Espacios como el Premio Maguey son victorias todavía inconcebibles en otras latitudes.

Las expresiones homofóbicas siguen siendo rutinarias en éste y otros países. Desde lo cotidiano, hasta la represión ejercida por el Estado, el rechazo violento a la diversidad sigue siendo notorio. En México, más de 400 personas fueron asesinadas en el sexenio pasado con motivos relacionados a su orientación sexual, según el informe “Crímenes de odio por homofobia” de Letra Ese. 

Aun así, espacios como el Premio Maguey, CUÓRUM Morelia o el pionero Teddy Award, de la Berlinale, son victorias todavía inconcebibles en otras latitudes. Todavía son 70 países en los que ser gay o lesbiana es considerado ilegal y 11 en los que se castiga con pena de muerte, de acuerdo con el último informe de homofobia de Estado de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA). 

Desde nuestro lugar, entendemos la importancia de las medidas tomadas para frenar la expansión de un virus que aún no conocemos del todo y aplaudimos la decisión tomada por el FICG y otros encuentros de cine ante esta emergencia. También es cierto que aún desconocemos cuánto tiempo puedan extenderse las medidas y la manera en que esto va a impactar a la industria y, más importante, al desarrollo y alcance de su potencial creativo. 

Nuevas expresiones posibles gracias a la lucha que la realización y exhibición de cine LGBTQI han librado por conquistar espacios. 

El mundo, sin embargo, no se detiene. Mientras las actividades frenan, los crímenes de odio siguen ocurriendo, las mujeres trans de la tercera edad continúan viviendo en condiciones precarias y los derechos de miles de personas que viven desde la diversidad sexual y de género, siguen sin ser del todo respetados. 

La labor de espacios como el Premio Maguey sigue siendo tan vital como hace ocho años, aunque las prioridades de salud sean otras en las circunstancias actuales. Pero es importante no soltar los logros alcanzados hasta ahora, para transformar desde un terreno más estable.  

La pasada edición de CUÓRUM Morelia permitió ver en sus cortometrajes en competencia a una comprometida generación de cineastas mexicanos que, con seguridad y fuerza, están hablando de sus preocupaciones y experiencias dentro de lo queer. La fluidez de género, las disidencias corporales, y la libertad sexual son algunos de los temas que convivieron con otros más recurrentes. Estas nuevas y enriquecedoras expresiones no serían posible sin la lucha que la realización y exhibición de cine LGBTQI han librado por conquistar espacios. 

Es, con certeza, un buen momento para aprovechar esta pausa y pensar de qué maneras podemos ayudar a replantear este trabajo y cómo podemos reconstruir nuestro vínculo con los espectadores. La conexión digital ha significado en estas circunstancias una alternativa de difusión, exhibición y diálogo para otros festivales. Otros prefieren frenar hasta que el encuentro personal vuelva a ser posible. 

La construcción de ese nuevo rumbo para el Premio Maguey, el FICG y otros festivales ya está en marcha y, como hasta ahora, seguiremos apoyándolos desde nuestras posibilidades. 

Hoy más que nunca y de manera simbólica: ¡Que nadie se suelte la mano!

Fuentes: 

Comunicado de CANACINE.

“Pide CANACINE apoyo por coronavirus”.

Informe de homofobia de estado, ILGA

Crímenes de odio por homofobia, Letra Ese

Sexoservicio en tiempos del Covid-19; mujeres piden ayuda ante falta de clientes. Milenio


Share:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *