Volver a ver; a 20 años de Perfume de Violetas. Con Ximena Ayala.

Por: Silvia Cupich.

Fotos: Adolfo Margulis.

El viernes 6 de marzo, en CUÓRUM Morelia decidimos recordar la película Perfume de Violetas de Maryse Sistach en el emblemático Cine Villa Olímpica. No sólo porque se cumplen 20 años del estreno de esta icónica cinta, sino porque en palabras de la protagonista Ximena Ayala “es una película que a pesar de haberse hecho a finales de los noventas, es más actual y vigente que nunca”, plasmando una realidad de violencia, abuso e impotencia que mujeres de todo el mundo padecen.

“Estoy en shock” fueron las primeras palabras que nuestra invitada expresó al finalizar la proyección. “Somos co-creadores, no hay culpables, no hay víctimas, la sociedad es responsable y esta película es una radiografía de lo mismo”; así inició el conversatorio moderado por la periodista Sharely Cuéllar. 

La primera pregunta se centraba en ¿cómo ella como actriz vivió en su adolescencia esta película, cómo la entendió y cómo la transformó en su vida?  En su respuesta nos describió el proceso que la directora Maryse Sistach siguió; entrenadores de lenguaje y movimientos corporales a fin de poder entender y realmente representar a una adolescente de los barrios más pobres de la Ciudad de México. Para ella esta es una historia de amigas: “Una Yessica vulnerable, que estaba descubriendo su identidad a la par de su mejor amiga”. En contraste, tras #VolverAVer Perfume de Violetas nos expresó el impacto que es dimensionar hoy el mensaje que transmite y en especial ese 6 de marzo en el marco de los días de activismo del Día Internacional de la Mujer.

Después la pregunta fue acerca de los recursos que una adolescente tiene hoy y hace 20 años para denunciar lo que le pasa. “La violencia no se habla, no se aborda, no se dice; si se habla se bullea a la víctima”. Lo que se agudiza cuando en ningún nivel socioeconómico se otorga a la víctima mejores vías de comunicación, ni le garantiza estar exenta de violencia.

La conversación se volcó en una reflexión sobre la forma en la que la violencia está presente en todos los medios, al grado de insensibilizar y hostigar al espectador, es decir la violencia es algo tan cotidiano que no hay espacio ni reacción ante las víctimas reales, un fenómeno que es alimentado por el cine.

Al finalizar Ximena expresó la necesidad de romper el ciclo de consumo en el cine mexicano, donde la industria produce contenidos violentos porque el usuario los pide, porque es lo que se le da. Hizo un llamado a parar para visibilizar pero también para reflexionar, reflexionar el origen de esta violencia y el papel de cada una en la sociedad y en este juego de agresión y odio. “Estamos neuróticos porque la sociedad y los medios nos dicen  todo lo que nos falta y lo que debemos ser… debemos analizar qué somos y qué tenemos, la violencia inicia con uno mismo, con esa autoexigencia y autoagresiones”

“Quiero finalizar con la frase más importante de la noche: Todo el mundo necesita AMOR. No es una postura romántica y cursi, Yessica necesitaba amor, toda su familia incluyendo a su violador les faltaba amor, la familia de Miriam tenía ese amor y era el refugio que Yessica necesitaba, la escena final retrata esa necesidad por segundos completada. ¿Cuántas agresiones podrían evitarse si cada persona en este mundo empatizara con los demás? ¿Si tan sólo en la escuela de Yessica alguien le hubiera prestado atención oportuna? Porque solos no vamos a ningún lado, juntos nos vemos todos.

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