Decolonizar, releer, comenzar: Marthe Djilo y Freida Ekotto

Por: Patricia Ríos

“El colonialismo fuerza al colonizado a preguntarse constantemente: ¿Quién soy en realidad?” – The wretched of the Earth (Frantz Fanon, 1961)

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Marthe Djilo Kamga y Freida Ekotto

Vibrancy of silence: A Discussion with my Sisters (2017) es un documental camerunés que nos transporta a historias sobre identidad y memoria histórica, a través de la conversación y producción artística de cuatro mujeres africanas viviendo en exilio. La película es un acercamiento a testimonios que no sólo reflejan una identidad colectiva, sino también individual: “La línea del proyecto es recabar imágenes y producción cultural porque como minorías siempre es difícil continuar la producción”, justifican sus creadoras, la directora Marthe Djilo Kamga y la co-guionista y académica Freida Ekotto, en una entrevista durante su paso por el Programa de Diversidad Sexual de Morelia.

Con el compromiso de crear y compartir conocimiento a las nuevas generaciones, en Vibrancy of silence sale a la luz el derecho a la diferencia tanto en el aspecto cultural como en el sexual, desde un acercamiento crítico hacia el pasado colonial y encaminado a un futuro de emancipación. Este trabajo de recuperación histórica pone en cuestión elementos como el lenguaje y las raíces, partiendo de la premisa de que el cuerpo y la sexualidad, así como el territorio, han sido colonizados.

“Las siguientes generaciones saben que tenemos historia, así que deben revisarla y ver qué rescatan de ella, descubrir quiénes somos, porque muchas de nosotras hemos nacido en países occidentales. No se sabe mucho de nuestra historia”, menciona Marthe Djilo Kamga. Por su parte Frieda Ekotto ve al documental como una oportunidad para hablar de ella misma: “ La dependencia es creer que necesitamos estar vinculados con el Occidente, pero aquí hay posibilidades. No necesitas ir a París o Londres o Nueva York, es crucial hacerlo desde el Sur Global”.

I. África y sexualidad

Yo no uso la palabra ‘lesbiana’, yo hablo de ‘mujeres que aman a otras mujeres’

Freida Ekotto

África contiene muchos países con leyes que criminalizan o penalizan las actividades sexuales no heteronormativas, ya sea a través de encarcelamiento o, en algunos casos, pena de muerte: “En cada familia existe un homosexual, ésa no es la dificultad, sino el hacerlo público, por lo que debes estar dentro del clóset”, menciona Djilo Kamga, quien llama a este fenómeno un ‘neocolonialismo sexual’ que debe ser deconstruido a través de la reivindicación de derechos, lo cual supone una lucha tanto específica como intergeneracional.

Las autoras defienden que la liberación sexual en África no puede seguir los mismos pasos que la emancipación occidental. También están conscientes de que la lucha que llevan es diferente a la del Siglo XXI, momento en el que las nuevas generaciones están cotidianamente en contacto con el Occidente a través de la televisión o redes sociales: “Nosotras sólo podemos darles herramientas a las jóvenes, no responsabilidades”, menciona Ekotto, quien sostiene que el control de la sexualidad en el continente fue un elemento de dominación colonial (particularmente francés y británico), lo cual se manifiesta en componentes culturales como creencias religiosas o el lenguaje, sin embargo, menciona, en la estructura lingüística en la que opera no existen términos como ‘homosexualidad’ o ‘lesbiana’, sino palabras que describen la intimidad: “Yo no uso la palabra ‘lesbiana’, yo hablo de ‘mujeres que aman a otras mujeres’”. Por su parte, Djilo Kamga desafía estos términos al escribir en francés: “Siempre uso el término ‘las homosexualidades’, nunca ‘la homosexualidad’”.

En I am sheriff (2017) de Teboho Ekins, cortometraje tunecino que formó parte de la curaduría que hizo el Festival Zinegoak para el Programa de Diversidad Sexual, Sheriff Mothopeng, un hombre trans, recorre comunidades africanas para proyectar videos sobre el colectivo LGBTQ* procurando crear conciencia. En un espíritu similar, Ekotto menciona que lo que hace falta en África es simplemente información: “Mi madre vivía en una aldea en el Congo. Ahí te dan la bienvenida, puedes sentarte y hablarles sobre estos temas. Ellos comprenden, no es que sean inhumanos u homofóbicos, sólo necesitas explicarles qué sucede”, narra al recordar que su madre vivió con una mujer el resto de su vida desde que su padre murió: “La llamábamos ‘tía’ porque era como nuestra mamá. Nadie les cuestionaba nada, dormían en la misma cama, vivían sus vidas”.

II. Vibra el silencio del colonialismo

Nosotras sólo podemos darles herramientas a las jóvenes, no responsabilidades

Freida Ekotto
Marthe Djilo Kamga y Freida Ekotto

En 1950 el poeta martiniqués Aimé Césaire en su “Discurso sobre el colonialismo” denunció el saqueo del pasado a sujetos colonizados, recalcando que la historia, inquieta, les permite a los seres humanos reinventarse socialmente, opción solamente posible, sin embargo, si se tiene la libertad de determinar y asumir una cultura propia. Para 1961 su compatriota, el psiquiatra Frantz Fanon, publicó su célebre obra “The wretched of the Earth”, donde sustenta al colonialismo como “la sistemática negación del Otro, la determinación frenética de negarle cualquier atributo de humanidad; el colonialismo fuerza al colonizado a preguntarse constantemente: ¿Quién soy en realidad?” [1].

Condenado a la alienación del sí mismo, de su cultura y autodeterminación ontológica, el colonizado se vuelve así un sujeto dependiente de Occidente. “Hay mucha gente completamente empobrecida gracias al colonialismo, son prisioneros del sistema, no hay liberación”, comenta Ekotto sobre los estragos piscológicos post-coloniales. Es así que las artistas consideran que el sujeto colonizado vive un proceso de deconstrucción y reconstrucción de una identidad acallada y sometida. Entonces, al ser el pasado irreversible, la solución para crear un mundo más allá del colonialismo es trascender sus cadenas.

“Seguimos sometidas a poderes coloniales, no se nos permite expresarnos, pero pienso que las siguientes generaciones pueden tomar la oportunidad de decir lo que tiene que decir, pero ¿cómo podrán hacerlo si no conocen su historia?”, apunta Djilo Kamga. “En África la gente está confundida porque no se les ha dicho que no debe estarlo. No es que seamos un pueblo sin historia, sino que el colonialismo la ha borrado, por eso debemos volver a ella. Yo quiero leer toda la bibliografía colonial y deconstruirla para ver qué es lo que nos falta para mejorar”.

III. El poder de la artista en el Sur Global

Pienso que las siguientes generaciones pueden tomar la oportunidad de decir lo que tiene que decir, pero ¿cómo podrán hacerlo si no conocen su historia?

Marthe Djilo Kamga
Marthe Djilo Kamga

La vida es una red intersubjetiva en la que nos construimos y reconstruimos gracias a las personas que han pasado por ella. “No tenemos solamente una identidad, tenemos múltiples” menciona Ekotto, “A donde quiera que vayas estás en contacto con gente, mis raíces se construyen de estas conexiones. Desde mis comunidades quiero construir algo para el Sur Global, tenemos que crear un mundo con los Sures”. En México, según las observaciones de la académica, a pesar de que legalmente la homosexualidad no está penalizada, el pasado colonial que comparte con Camerún provoca otra clase de rupturas: “Hay lazos familiares que se destruyen gracias a la creencia judeo-cristiana de que no debes dormir con el mismo sexo”.

Por otra parte, haciendo referencia al “tercer cine”, el movimiento cinematográfico nacido en Brasil durante los 1970’s, Ekotto explica que en el Sur Global hay lugar para crear nuevos imaginarios: “Debemos crear herramientas para entendernos entre nosotras. El estar en México para nosotras es muy importante, con este tipo de intercambios podemos crear espacio en las grietas, dialogar. Si no hacemos esto nosotras nadie lo hará. México es parte de eso, aquí es donde debe empezar”.

Para ambas mujeres, el poder de la artista está en decolonizar, releer la historia y comenzar a hablar de temas que no se discuten como por ejemplo, la sexualidad. Esta tarea sólo se puede llevar a cabo poco a poco, desde la cultura y las artes, sin esperar por cambios políticos. Cambiar nuestra relación con la sexualidad en un contexto donde se restringe al machismo o al tabú, conlleva cambiar nuestra relación respecto a la dominación de lo que se quiere denominar como otredad, la cual llega a trastocar a los sujetos en su capacidad epistémica, corporal, histórica y sexogenérica. Esta emancipación, a pesar de que exige poner atención a las particularidades del contexto, tiende lazos hacia otras experiencias, trascendiendo fronteras y generaciones gracias al arte, como lo demuestra tanto la misma obra Vibrancy of silence, como el paso de sus creadores por las salas michoacanas.

El poder de la artista está en decolonizar, releer la historia y comenzar a hablar de temas que no se discuten

Freida Ekotto

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Fuentes:

[1] Fanon, Frantz, The wretched of the Earth, Estados Unidos, Grove Press, 2004, p.182.

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